Fabrica la prensa una Cuba distinta a la que viven los cubanos de esa isla.

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Fabrica la prensa una Cuba distinta a la que viven los millones de habitantes de esa isla.

Dice el cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien se encuentra en Puerto, punto de partida de una gira que lo lleva por varias ciudades norteamericanas.

El artista expresó que en su país “ no se detiene a nadie por opinar” y que es falso que la gente no pueda dar opiniones. “Cuba –dijo- es un país con mucho debate donde no se detiene a nadie por opinar”.

Lo expresado por el músico autor de Unicornio Azul y Ojalá, seguramente dará mucho de qué hablar, sobre todo cuando dijo  “ Las pueden hacer en el tono que les dé la gana. Allí no se detiene a nadie por opinar, al menos que lo digas en un contexto distinto”.

Silvio Rodríguez, iniciador el movimiento de La Nueva Trova en la década del 60, junto a Pablo Milanés, Noel Nicola y Vicente Feliú, actuará este domingo en San Juan de Puerto para de ahí dirigirse a EE.UU., para presentarse en varios conciertos del 4 y 10 de junio en el Carnegie Hall de Nueva York, el 11 en Oakland, el 17 de junio en Los Ángeles, el 19 en Washington y el 23 en Orlando. Esta vez estará a acompañado Niurka González, su esposa, la flautista y clarinetista, el trío de cuerdas Trovarroco y el baterista y percusionista Oliver Valdés.

Poco antes de salir de Cuba, el artista dio una entrevista a la periodista Rosa Miriam Elizalde quien la publicó en el Periódico La Jornada de México en la cual Silvio habló sobre temas relacionados con la política y las campañas anticubanas que circulan hoy por los diferentes medios periodísticos de derecha en varios países, así como de sus opiniones del porqué sucede esa arremetida.

–¿Es casualidad que su gira comience por Puerto Rico?

–Así nos lo propusieron los organizadores; algunos de ellos son puertorriqueños. A mí no me parece mal empezar por donde tengo tantos amigos.

–¿Por qué el gigantismo informativo contra Cuba, mientras apenas se habla de la huelga de los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico? ¿Por qué Orlando Zapata sí y Filiberto Ojeda no?

–(Noam) Chomsky lo explica: más de 90 por ciento de los medios analógicos y virtuales están en manos de la derecha. Por eso Orlando Zapata sí y Filiberto Ojeda no.

“Es curioso ver cómo en España se lanza una ‘plataforma para democratizar Cuba’ con un día de diferencia de otro show montado por (José María) Aznar. Son acciones coordinadas que, además de hacernos mala propaganda, pretenden reposicionar (destruir) el concepto de izquierda en Europa. No hace mucho un editorial de El País sostenía que la línea fronteriza de la izquierda era la Revolución Cubana, porque apoyar a Cuba se situaba de facto fuera de lo ‘políticamente correcto’. Vienen armando ese muñeco desde hace rato; por eso no es raro que entre los adheridos a la llamada plataforma haya progres históricos que han mordido el anzuelo. Se trata de un paquete que incluye ubicar a (Rodríguez) Zapatero y a Moratinos como izquierda en desuso, con vista a las próximas elecciones, y de paso neutralizar que se revise la ‘posición común’ contra Cuba, que justamente el gobierno de Aznar promovió en la Unión Europea.

“Por su parte, los estudiantes universitarios puertorriqueños ahora mismo escriben una página de la historia de su país. Su lucha por el futuro les inaugura una estatura cívica y los enriquece humanamente. En estos días saldrán canciones donde los ideales y el amor serán lo mismo.”

–Sé que están vendidas ya todas las entradas para el Carnegie Hall, en Nueva York. ¿Tendrá otra presentación en esa ciudad? ¿Qué conciertos están confirmados en Estados Unidos?

–Hasta ahora estamos seguros de San Juan, Nueva York y Los Ángeles. Se hacen gestiones en Oakland, Washington y Orlando. Como bien dices, el Carnegie Hall está totalmente vendido. Me han dicho que si se pudiera correr una fecha, posiblemente hagamos un segundo.

–¿Cuán grande es la frontera cultural entre el mundo latinoamericano, que es el suyo, y el anglosajón? ¿Qué deudas tiene su música con la cultura estadunidense?

–Es lógico que un país multinacional tenga una cultura vigorosa. Hace unos días le decía a Billboard que prácticamente toda la música del mundo ha pasado por Estados Unidos. Sea por la razón que sea, eso es un hecho cultural tremendo. Cuba está a 100 kilómetros de esas costas y comparte con Estados Unidos el factor étnico del negro, cosa que nos identifica. Con los países latinoamericanos nos unen otros lazos, pero tenemos más afinidad cultural con los que compartimos el origen africano, como el Caribe, Brasil, Venezuela y otros.

“En mi caso podría escribir largo sobre lo que me ha aportado la música que me ha llegado desde Estados Unidos, que no toda ha sido estadunidense. Para empezar, soy de una familia muy cinéfila, gusto que me inculcaron desde que era niño, en los años 50. Aquella década, además de haber dado infinidad de películas propiamente musicales, fue un momento brillante en la historia de las partituras cinematográficas. Sin esfuerzo me vienen a la mente títulos como Vértigo, Belinda, El mago de Oz, El hombre del brazo de oro, A summer place, Fantasía. Todos son filmes con músicas inolvidables. Si tomamos en cuenta que en aquellos años comenzaba el rock, aparece otra larga lista de películas e intérpretes que se me quedaron grabados. Aquellas impresiones se fundieron al sonido y la música de Cuba, que escuchaba a diario, y todo eso junto conformó al músico que soy.”

–En su último disco Sabina se burla de “la gorda que teme le aborde un somalí”. La gorda es Europa. ¿Cómo lo diría Silvio?

–Por ahora prefiero dejarle esa bronca a Joaquín, que lo comenta con más propiedad que yo, que hasta cierto punto soy otro somalí.

–Hubo una época en la cual escuchar su música en una América Latina marcada por las dictaduras suponía ser diferente, una diferencia que muchas veces se pagó con la vida. ¿Qué está ocurriendo ahora con su música en el continente? ¿Seguirá marcando la diferencia?

–Creo que hoy día otros gustos marcan la diferencia. Aunque sé que hay personas que siguen buscando mis canciones, las radios, las televisoras, Twitter y MySpace acaparan la actualidad. Eso que mencionas, la peligrosidad que suponía la tenencia de mi música cuando las dictaduras, por momentos me hizo tener una relación ambivalente con mi trabajo. No sé si alguien perdió vida por un caset mío, pero sé que quienes los tenían trataban de que no se los hallaran. Creo que pensar en eso influyó en que diera el paso de irme a Angola, a ver si me tocaba un proyectil en una selva, como dice la canción Testamento.

–Ha abierto un blog que “es como jugar a Dios”. ¿Por qué ahora y no antes? ¿Tiene fe en Internet?

–Abrí el blog sin saber lo que era, fue un acto irresponsable. No me di cuenta de las posibles consecuencias. Pero no me arrepiento, aunque ahora tenga otra boca que alimentar.

–¿Por qué la bendita manía de cantar y no de escribir, que tan bien se le da?

–Eso me recuerda algunos comentarios afectuosos que han salido en mi blog. Y también que de vez en cuando aparece un visitante que se queja de que me mimen. La verdad es que el mundo suele malcriar al que quiere. Y arrancarle el pellejo al que no.

–El embajador de Estados Unidos en México dijo el otro día que “el cambio climático se va a encargar de resolver el problema que Estados Unidos tiene con Cuba, porque en 50 años la isla va a desaparecer bajo el mar”. ¿Broma pesada o prepotencia pura y dura?

–Pues yo lo veo más como una exclamación algo desesperada: como quien reconoce que sólo fuerzas inapelables, como las naturales, pueden decidir el destino de Cuba.

–México vive en un estado de pasmosa violencia a raíz del narcotráfico, y en Estados Unidos hay más apoyo que nunca para levantar muros, enviar tropas a la frontera e impulsar leyes antiinmigrantes, como la de Arizona. ¿Pudiera improvisar algunos “ojalá” para México?

–México me duele en varias direcciones. Es un país al que le debo mucho. Llevo décadas recibiendo afecto prácticamente de todos sus rincones. México es crisol de culturas, pueblo talentoso, trabajador, que hizo una revolución verdadera, que el egoísmo y la codicia falsificaron. Es un país maravilloso que merece mejor suerte. Ojalá la izquierda mexicana consiga pasar sobre sus diferencias y trabajar unida. Hablo sobre todo de (el subcomandante) Marcos y López Obrador, dos luchadores que respeto mucho. Y ojalá no tomen a mal que se los diga, porque lo hago como hermano.

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