Marqués-Ravelo, activista infatigable.

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Bernardo Marqués-Ravelo (La Habana, 1947), periodista, poeta, guionista, es -y seguirá siendo- un activista infatigable de la cultura cubana. Trabajó durante casi veinte años en distintas publicaciones nacionales – entre las que vale la pena subrayar Bohemia, y El caimán barbudo, además de la radio y televisión de su país.

Ha publicado una novela-Balada del barrio, en 1983-, además de tres libros de poesía, entre los que se destacan: Donde habito, Sin margen y sin fecha, todos publicados en Cuba, y este -He aquí el cuerpo- que ahora da a la estampa la editorial Iduna, de Miami.

Marqués-Ravelo tomó prudente distancia del llamado ‘proceso revolucionario’ en el verano de 1991, cuando firmó la Declaración de los intelectuales cubanos, que suscitó airadas respuestas de la dirigencia política, y ello causó su partida hacia el exilio, en junio de 1994.

El texto que se incluye aquí, forma parte de un libro de cuentos, Lluvias sobre el territorio nacional, todavía inédito.

SIEMPRE SALE A FLOTE

Por Bernardo Marqués-Ravelo

…mira periodista yo no sé si tú estás conmigo o contra mí pero no me importa y te lo voy a contar todo con pelos y señales aunque no quieras no tiene importancia de todas maneras la fiana se va a enterar porque cuando me vi vivo me juré que no me iba a callar por la pura jamás voy a dejar la lengua tranquila así que anota ahí lo que te cuento que no quiero repetirlo porque eso me toca te juro que se me parte el corazón en mil pedazos… yo me llamo Reinaldo Tarrero Barrazana y tengo 30 años y soy de La Poma de ahí de Centro Habana allí nací y me crié y cuando llegaron los comunistas yo no había nacido tendría cuando lo de Playa Girón… era lo que se dice un niñito en el ‘64… pero me da rabia el abuso de esta gente de estos hijodeputas sobre todo por los chamitas tengo metido en la cabeza las caritas de los chiquillos y las chiquillas en la madrugada sus rostros crispados y el llanto y los gritos en las tinieblas que no se veían ni las manos te lo juro que los gemidos y la gritadera se superponían por encima de los motores mira yo nunca había navegado de verdad en mi existencia toda mi rutina no era más que algunos viajecitos en la lanchita de Regla de un lado a otro de la bahía sucia ¿verdad? o cuando los socios se ponían a joder en la playa de Santa Maria o Guanabo o Boca Ciega y alquilaban una bicicleta acuática o un botecito de mala muerte antes poco antes yo me había ligado a unos sociales del barrio gente que conocía desde años atrás del tiempo de la corneta asere de cuando era un pepillo de cuando era estudiante gente buena y sin malicia consorte sin tema así que no podía haber de ninguna manera un escache o alguna chivatería o una mariconada que le dicen… todos eran familia y estaban organizando una pira con una gente de las afueras de La Poma un pirolo para la Yuma ¿me explico? y al fin me citaron para ese día como a las doce de la noche pero yo estaba allí antes de las once porque tenía el presentimiento de que la peripecia o aventura no nos iba a salir bien no sé por qué carajo tenía eso metido en la cabeza pero en realidad tenía ese presagio esa corazonada porque todo estaba tranquilo y al rato se apareció me vino a buscar una guagüita de turismo a mí y al otro social que al rato de estar parado allí se presentó y me dijo que era panguita de Joel y entonces pegué a decirme me dije tú verás tú verás que vamos a tener jodienda pero no no pasó hasta ahí nada de nada porque el socio también venía pa’ lo de la pira de esa noche… era un ómnibus francés o italiano no sé muy bien la nacionalidad de los que usan los turistas españoles los canadienses o los italianos… era un busito no muy chiquito con aire acondicionado y todo eso… no se me va a olvidar nunca era… era la madrugada del 13 de julio de 1994 y nunca se me va a borrar de la memoria esa fecha ni el nombre del remolcador que era el 13 de Marzo aunque pasen cien años más o mil no lo voy a olvidar y al ratico los organizadores habían llenado la rufita como con 70 balseros o emigrantes o como le quieras llamar a esa gente pero date cuenta que estábamos íbamos de bote en bote amontonados como salchichas en lata que allí no cabía ni un alfiler más y todos éramos parte de la confabulación pero no nos imaginamos el final por la pura que no entonces nos pusimos a dar algunas vueltas y vueltas y al final los recogimos a todos uno por uno o en pequeños grupos hasta que por fin llegamos al muelle… allí fue que paramos y comenzamos a bajar lo más ordenado que pudimos nadie hablaba eso sería un poco más allá de las dos de la mañana pero no te puedo decir de fijo con exactitud porque no llevaba reloj pero lo que sí que recuerdo es a la gente todos montándose trepándose al transportador de madera que era un barco viejo de tablones que olían a sal y a mareas y resacas y a pejes muertos y escamas podridas aunque algunos yénicas me dijeron que no nada de eso eran ideas mías porque ese remolcador no tenía nada que ver con la captura de los pejes… antes lo habían reparado y todavía olía a brea y a alquitrán por los calafateos y era un equipo muy viejo una cafetera que echaba humo por todas las esquinas y ranuras y agujeros y estaba fabricado en mil ochocientos y tantos antes que el edificio de Monte y Águila y lo sé porque alguien allí dijo de jodedera o corriéndole una máquina a alguna de las jevitas que Martí y Maceo habían utilizado el barco esa catana para desembarcar armas para una de las invasiones o expediciones de la guerra del ‘95 dijeron eso pero que estuviéramos tranquilos que no cogiéramos lucha que eran cien años y no de soledad que dentro de un ratico estábamos enfilando por ahí por la salida de la bahía que no había moros en la costa sin tema que todo estaba bajo control nos decían para tranquilizarnos porque en realidad todos o la mayoría de todos digo yo estábamos no apendejados pero si actuando con pies de plomo que al más mínimo bateo nos tirábamos al mar para ganar la orilla que todavía estaba allí mismo cerquita… Subimos a la altura de Tallapiedra entonces me trepé a la nave de los últimos y no me preguntes por qué lo hice porque lo haría otro cualquiera por otro cojón de veces más estaba hasta arriba de la pinga de la seguridad del estado y de las tropas especiales y de las muelas a favor de la revolución que la revolución esto y lo otro y ya no podía ver ni en pintura a la gente del comité ni del sindicato y muchísimo menos del partido y la juventud de verlos me daban ganas de vomitar y era como oler el cadáver corrompido y maloliente de los perros o gatos después que le pasaban más de veinticuatro horas por encima que se me viraba el estómago al revés ya era una psicosis que tenía y lo mismo me pasaba con Patilla y el hermano y con el secretario de la CTC Pedro Ross arroz-arroz-queremos-más-arroz cantábamos a ritmo de guaguancó en coña y nos metíamos con la corte celestial en pleno ya no los soportaba por mi madre que está muerta asere por abusadores y vive bien y egoístas y casa solas porque nosotros siempre éramos los que poníamos el muerto los come mierdas de toda la vida los que cargábamos con las tareas más pesadas y peligrosas como la guerra de los prietos de los niches en Angola y en Etiopía no jodas ¿tú entiendes? la gente de abajo los desamparados de la fortuna los que no teníamos donde caernos muertos no me jodan que se jodan éramos nosotros todos los que teníamos que ir a las guardias del CDR y la milicia de tropas territoriales y a los trabajos voluntarios y no podías decir lo que estabas pensando ¿qué vas a decir? ya me había cansado y hasta la Yuma no paraba no digo yo si me piro de todas todas y al carajo albañiles que se acabó la mezcla ¿o debo decir la mierda…? allí en cubierta estábamos los hombres que éramos los de menor número porque la mayoría eran mujeres y niños como cuarenta y pico entre mujeres y chamas así a ojo de buen cubero porque no los conté qué iba a contarlos si en aquel momento yo no tenía cabeza para pensar en cualquier otra cosa ajena a la pira al viaje a la llegada a la Yuma porque no tenía familias del otro lado del estrecho allá estaba jodido y llevaba unas direcciones apuntadas en un papelito digo las direcciones del South West y del North y de Hialeah que me había conseguido con unos socios en el barrio unos días antes y al rato cuando estábamos todos en cubierta bueno sobre cubierta los hombres porque las jevas y los chamas los habíamos escondido debajo del puente bajo la proa que era bastante larga pegamos a avanzar primero con lentitud y fuimos acelerando sobre la marcha mientras la punta de la farola de El Morro estaba ahí cerquita tan cerquita que parecía que se podía tocar con la mano… y entonces de pronto a la altura del faro dieron la voz de alarma… Alguien dijo coño nos echaron pa’lante carajo tenemos la fiana detrás y después ya no supe más porque casi al mismo tiempo empezaron a barrer la superficie con agua y a inundar la proa y la popa y babor y estribor con chorros a presión con cañones de uno de los Polargos que después supe que se llamaban así y agua mucha agua que creía que me iba a ahogar era una ola grande y oscura y continua y perpetua y las mujeres que empezaron a gritar y a llorar histéricas y no era pa’ menos y decían no tiren decían que hay niños chiquitos no tiren más agua que… que paren que hay niños que los iban a matar y ellos no no entendieron o se hicieron los de la vista gorda porque había niños y siguieron echándonos agua y dándonos golpes nos daban golpes por los lados… bandazos con sus barcazas que eran de hierro entonces nosotros les… les gritamos a un muchacho un SMO que estaba parado en un remolcador le gritábamos Jabao no tires no tires más agua que hay niños los vas a matar y él se reía y decía que se mueran que se jodan que se oía clarito él no entendía entonces o se estaba haciendo el que no entendía y estaban echando chorros de agua hacia el remolcador que estaba detrás… querían que entrara el chorro de agua para dentro del cuarto de máquinas y ahí cierran la puerta no se me van a olvidar los gritos de las jevas no tiren Jabao que eran unos guardias de las tropas del ministerio del interior que estaban escondidas dentro de las otras embarcaciones que nos perseguían y nos atacaban y que podíamos divisar entre la oscuridad no tiren que hay muchos muchachos era una ola varias olas con una lista de espuma blanca en la punta y de buenas a primera sentí un golpe y después otro y otro pero de la otra parte y muy rápido pensé estos hijos de puta lo que quieren es hundirnos partirnos por la mitad pensé eso mientras de pronto el casco del barco se partió como si fuera de cristal pero no no era de cristal sino de madera y recuerdo ahora que al principio cuando nos acomodamos en la cubierta podía oír el rechinar de las maderas unas contra las otras crujiendo bajo o en el vaivén tranquilo y sereno de las olas pero perdí de súbito la noción del tiempo y el espacio porque de buenas a primera me había ido hasta el fondo me imagino que con el último trastazo la colisión y el golpe de agua ya en las afueras de la bahía y cerré la boca y aguanté la respiración y allí mismo empecé a rezar porque me iba a ahogar de todas todas y pasara lo que pasara me iba a ahogar ya no importaba nada ya me sentía cadáver por mi madre asere… pero salí a la superficie y pude tomar una bocanada de oxigeno y me dije coño estoy vivo todavía estoy vivo y traté de mantenerme a flote yo nunca he sido un buen nadador pero podía mantener a flote durante un tiempo pero no muy largo… y entonces pasó la nevera que la puso Dios allí asere pasó la nevera y entonces tiré una brazada hacia aquella caja que flotaba y me aferré a ella con todas mis fuerzas… la ola me cubrió pero unos segundos después estaba otra vez mirando las luces de La Habana desde el agua… entonces pasó el niño y entonces tendí la mano y lo agarré con fuerza… Alrededor mucha gente gritaba y se escuchaban quejidos y lamentos. El remolcador ya estaba en el fondo del mar. Fue la noche del 13 de julio de 1994. Yo soy Reinaldo Tarrero Barrazana y tengo ahora casi 20 años y el niño que salvé agarrado a la nevera tiene ya como 10 u 11 añitos y se llama Yandi Martínez Hidalgo. Es una historia pasada y sucia que se quiere sepultar junto al viejo barco y a la vida de 41 cubanos que se perdieron esa noche. Pero esta historia tiene la misma cualidad de la nevera rusa que me salvó a mí y a Yandi: siempre sale a flote…

12 Comments
  1. Anibal Penton

    Abril 29, 2014 at 10:45 pm

    Graciela dice que la futo tuya fue tomada en la casa donde vivíamos cuando nos visitaste

  2. Anibal Penton

    Abril 29, 2014 at 10:42 pm

    Qué tal, cómo están tú y tu esposa? Hace un mes que terminé de trabajar y ahora me sobra el tiempo.

    Continuaré

  3. pepe vazquez pepito

    Julio 3, 2013 at 9:33 pm

    MY NHERMANO YA AL FIN LLEGUE AQUI ESPERO ENCONTRARTE LO0 MAS RAPIDO POSIBLE YA CONTARTE CON TU FAMILIA POR FAVOR ESCRIBEME PEPE

  4. pepe vazquez pepito

    Julio 3, 2013 at 9:31 pm

    hola my amigoteeeeeee ya estoy aqui en la florida rolando tu primo me hablo de ti my telefono es 786 -603-1962 remari……llamame tu sabes que yon no tengo npase ok

  5. Rosario Fernández

    Abril 17, 2012 at 11:33 am

    Como dice otro comentario más arriba, “qué gusto saber de ti”. Estoy en Asturias visitando a mi hijo, y en mis búsquedas literarias te encontré. Qué maravilla ¿y tu poesía? ?Sigue ahí? ¿Recuerdas de Mar y Pesca?

  6. Mariela Karina Marques Betancourt

    Abril 23, 2011 at 7:34 pm

    Hola, como estas

    Llegue de Cuba hace dos meses y queria saber de ti.

    Si quieres comunicarte conmigo me puedes llamar al 813 263 6775 o al 813 322 4126

    Carino Mariela

  7. Aurora Benítez

    Julio 19, 2010 at 11:30 am

    Cuántos años sin saber de ti, cuántos recuerdos en la Bodeguita del Medio!!!!!!!

  8. William Acea

    Marzo 26, 2009 at 6:31 am

    Tio, extraordinario y magnifico tio.
    tienes una plaza muy grande en mi corazon. Siempre sonriente. Te quiero Beny
    tu sobrino William

  9. Lissette Bustamante

    Junio 12, 2008 at 5:37 pm

    Berny!!! Como siempre atrapas… y esas luces de La Habana desde el agua… me enredan en los recuerdos, en aquellos andares por los rincones más diversos de nuestra isla…

    Te quiero mucho y nos vemos uno de estos días para que me sigas atrapando con tus letras.

  10. Mariita Rivadulla

    Junio 9, 2008 at 3:00 am

    Excelente, amigo!
    No podía ser menos, viniendo de tu creatividad y esfuerzo sostenidos.
    Gracias por este nuevo compartir de tu intelecto.

  11. gloria radcliff

    Junio 8, 2008 at 8:23 am

    BERNIE con mayuscula escribo tu nombre. Fantastic work my friend congrat. keep up the good work cubanazo.

  12. Gladys Zamora

    Junio 7, 2008 at 10:19 am

    Me gustaría mucho volver a establecer contacto con Bernardo Marqués, de quien fui amiga en Cuba y a quien vi varias veces en Miami recién llegado.
    Siempre que me encuentro con algo escrito por Bernardo lo leo con mucho placer y me llena de recuerdos. Ahí queda mi E-mail paara que él pueda escribirme.
    Gracias.

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